domingo, 30 de enero de 2011

2 ISRAEL - IV DIA: DE CUANDO ME LAMENTÉ EN TIERRA SANTA TRAS CONOCER LA VERGÜENZA DE UN MURO


Cantando villancicos. Así fue como empezó nuestro cuarto día de viaje, en el que tras pasar el control del lamentable Muro de la Vergüenza, que separa físicamente Belén del resto de Israel, entramos en la ciudad en la que según las cancionzuelas navideñas suenan campanas angelicales.

De Belén, y antes de entrar en lo que ví mientras allí estuve, cabe resaltar que a pesar de lo que se pueda pensar -por el tema del muro-, no es que sea una ciudad en la que reine la abundancia, pero tampoco se puede decir que el panorama sea desolador, ni uno llegue a sentir en ningún momento inseguridad ante un robo (aunque sí es triste que se te acerquen niños cada dos por tres pidiendo limosna).

 Fotillos de Belén
 
El primer lugar visitado y tal y como he dicho, dentro de Belén, fue la iglesia de santa Catalina, lugar en el que san Jerónimo de Estridón tradujo a lo largo de 34 años la Biblia del hebreo y del griego al latín. Esta iglesia, que cuenta con una planta a nivel de calle muy bonita y que podéis ver en la foto que os he puesto unas líneas más abajo y una subterránea en la que hay varias capillas en distintas cuevecillas en plan grutas (si mal no recuerdo hay tres), fue donde celebramos los oficios antes de empezar a ver sitios chulérrimos.

 
"Primera planta" de la iglesia de santa Catalina
 
Capillas en el subterráneo

Saliendo de la iglesia de santa Catalina y justamente al lado de ésta, se encuentra la basílica de la Natividad, gestionada por los ortodoxos, se encuentra fatalmente conservada, con los frescos de las paredes prácticamente desaparecidos y los muros ennegrecidos, está situada en el lugar en el que se cree que nació Jesucristo; de hecho, cuenta con una planta inferior donde hay que hacer un poquito de cola para poder llegar a una suerte de estrella que indica el supuesto lugar del exacto del nacimiento de Cristo.


Exterior de la basílica de la Natividad
 
Interior de la basílica


Ornamento que marca el presunto lugar exacto del nacimiento

Tras dejar la iglesia, nos dimos una mini-vuelta por Belén para llegar a la gruta de la leche (podéis leer la leyenda chunga detrás del nombre de esta iglesia haciendo click aquí), para a continuación dirigirnos al Campo de los Pastores, situado dentro de Belén aunque ligeramente apartado de la ciudad. En este lugar se conmemora la aparición a los pastorcillos del ángel que les anunció el nacimiento del niño en Belén y para tal fin hay dos grutas, una para grandes grupos y otra para grupos más reducidos -en la pequeña no creo que quepan más de veinte personas, mientras que en la grande entran cien más o menos bien- en las que cada día se celebran misas para los peregrinos. Vistas las grutas, recorrimos el Campo, disfrutando de las magníficas vistas de la ciudad de Belén que desde allí se contemplan, viendo una iglesia pequeñita que tiene un ángel bastante grande encima de la entrada y que es muy simple por fuera, pero muy bonita por dentro y visitando unas excavaciones que llevan a... ¡sorpresa! más grutas subterráneas.

 El Campo de los Pastores
 Vistas desde el Campo de los Pastores
 Tal vez no lo parezca, pero ésa es la entrada a una gruta
Interior de una de las grutas subterráneas

Habiendo visitado todo lo visitable, tocaba comer, para lo que nos llevaron a un restaurante típicamente musulmán con forma de carpa situado a escasos metros del Campo, en el que lo primero que he de comentar es que un servidor ese día hizo ayuno, y no por motivos religiosos, ni porque el restaurante tuviera pinta de ser poco salubre, sino porque desde el desayuno poochie en nuestra primera jornada en Tel Aviv, iba a arrastrando una ileítis que alcanzó su cénit la mañana de ese día. En el restaurante nos pusieron de nuevo una cantidad ingente de ensaladas, pan de pita y acompañamientos varios para el pan como entrantes y como plato principal un surtido de carnes de procedencia varia. Nuestro buen camarero que tenía los dedos un pelín guarretes, tras traernos los primeros entrantes y ver que no teníamos ni idea de cómo había que comerse aquéllo, realizó una demostración magistral de cómo se tiene que comer lo servido al untar uno de los acompañamientos rarunos en un trozo de pan y haciendo que mi hermana, ante su propio horror, se lo comiera -sintiéndolo mucho no hay fotos del restaurante, ni del camarero haciendo el avioncito con la comida a la wombat esteparia-

 El Muro de la Vergüenza

Con las pilas recargadas, tocaba dejar atrás Belén, para lo que teníamos que volver a pasar por el muro lamentable y su control fronterizo. Teniendo presente que para entrar no tardamos absolutamente nada, ya que no había ni retención, ni revisión de vehículos, ni control de pasaportes, pensamos que a la salida todo iba a ser igual de rápido; lo que no sabíamos es que cuando revisan y controlan es a la salida, así pues, nos vimos obligados a esperar cerca de hora y media para llegar al control, donde se subió una mujer con una metralleta para ver quienes éramos, mientras sus compañeros, también armados, se dedicaban a revisar los maleteros y bajos del vehículo. Tras darnos vía libre, volvimos a Jerusalén.

Nuestra siguiente parada fue la visita al muro de las lamentaciones, una visita que a priori no entraba en nuestro itinerario, pero que conseguimos que nos llevaran tras calentar bastante la cabeza in situ a los de la agencia de viajes. Del muro poco puedo contaros, ya que nuestro fraile tampoco nos ilustró mucho sobre el tema, salvo que es el punto más sagrado para los judíos, que realmente no se trata del muro exterior del templo de Salomón -que es lo que a mí me habían contado antes de ir a Israel-, sino que es el muro de contención de una montaña, que las mujeres y los hombres entran por sitios diferentes y no se ven ni se tocan los unos a las otras cuando están allí dentro, que para poder entrar te tienes que poner una kipá que ellos mismos te proporcionan gratuitamente, que está petado de judíos moviendo rítmicamente el torso adelante-atrás mientras algunos gritan oraciones y otros introducen plegarias en las rendijas de la piedra y que tiene una parte que no se suele ver en las postales y fotos en la parte izquierda del muro donde hay muchísimos libros en hebreo que presumimos son Torás y libros de oraciones -más información de este sitio en la wikipedia-.

Vista general del muro de las lamentaciones
Judíos ortodoxos por la zona 

Tras la visita al muro fuimos en busca y captura de nuestro conductor, que se había perdido con el bus para que nos llevara a la ciudad de Betania, nuestra última parada del día, donde pudimos visitar la iglesia que se ha construido en la que fue la casa de Lázaro, Marta y María un poco por los pelillos y deprisa y corriendo porque ya estaban cerrando cuando llegamos (por si alguien se lo está preguntando, sí, éste es el Lázaro que resucitó).

 
Exterior de la iglesia de Betania

miércoles, 26 de enero de 2011

4 De como lo fantástico acaba pasando factura...


Hoy es un día de luto para toda la comunidad superheróica y para todos aquellos amantes de los cómics en general. Porque gustándonos o no los tebeos de superheroes ninguno de nosotros pueden negar conocer a la primera familia Marvel, los 4 fantásticos.

Pero por cuestiones que más adelante detallaré el hasta ahora más famoso equipo marvelita se ha visto reducido en número y por tanto ha perdido parte de su identidad. Y es que por si alguno de vosotros todavia no lo sabía, los cuatro fantásticos ahora son tres...

La cuestión es que como siempre pasa en este tipo de casos cuando una de las colecciones clásicas de la casa de las ideas llega a un número redondo, los guionistas comienzan a frotarse las manos pensando qué hacer, a quien matar o como darle la vuelta a la tortilla una vez más. En este caso, y para celebrar el número 600 de la serie, que llegará en breve, los guionistas decidieron matar a uno de los cuatro componentes.

Las reacciones no se hicieron esperar y todos pensaron que no pasaría nada, que simplemente cogerían a uno de los cuatro para matarlo y para después de un par de meses resucitarlo y como si nada. Pero rápidamente los señores de Marvel dijeron que en esta ocasión no iba a ocurrir de ese modo y que pretendían mantener en la linea central de la historia la muerte de este personaje como algo claro y sin ningún tipo de tapujos ni falsas historias: No habría reversiones temporales, máquinas resucitadoras ni nada por estilo.

Así que se avisó que hoy, 26 de Enero de 2011, el cómic saldría a la venta en su versión inglesa envuelto en una bolsa de plástico negra para mantener en secreto quién seria el que pagaría el plato por haber estado vivos en este "universo fantástico" tanto tiempo.

Hoy como cualquier otro amado día de mi vida universitaria ha sido digno de enmarcar y subirlo a la pared honorífica de "días basura" en la que cada vez van quedando menos huecos. Pero al llegar a casa y ver en internet la noticia no he podido sino quedarme totalmente colapsado durante unos segundos. Y es que aunque tengo que reconocer que nunca he seguido con asiduidad las andanzas de estos héroes, si que me ha dolido durante unas milésimas de segundo el alma por la muerte de este personaje y todavia dura el efecto en la parte "racional-comiquera-friki" de mi cerebro.

Sin más pasaré a describiros muy brevemente la situación en la que se quedó cada uno de los héroes justo antes de este número para intentar picaros el gusanillo de saber cuál de los cuatro se ha ido al otro barrio:

Reed Richards se encontraba intentado salvar a los habitantes de un planeta lejano de las ansias devoradoras de Galactus (una especie de hombre gigante que recorre el espacio comiendo planetas para saciar su apetito)



Sue Storm está haciendo de embajadora de los habitantes de la superficie del planeta en un encuentro entre las 4 principales razas de seres subacuáticos sin saber que uno de los pueblos plantea declarar la guerra total y para eso lo 1º es comerse al embajador terraqueo...


Ben Grimm tras usar más de una vez una máquina que le permite dejar de ser una bestia de piedra, charla amigablemente con la antorcha humana mientras los dos hacen de ñiñeros (Porque Sue y Reed tienen dos hijos) en la casa de éstos cuando un millar de bichos provenientes de la zona negativa (muy largo de explicar) asaltan la casa pillando a un desprevenido Ben sin poderes...



Johnny Storm, siendo único habitante de la casa con capacidad para pelear y hacerle frente a los miles de millares de bichos que entran en la casa, se prepara para un combate épico
...

Y así quedó hasta hoy, día de la noticia, no pretendo contar quién ha caído pero si alguien tiene interés, aquí queda el enlace para poder leerlo y verlo con sus ojos.

Yo por mi parte me despido ya con lágrimas corriendo por mis mejillas por la pérdida de este personaje confiando en que los señores de la casa de las ideas tengan el valor de no devolverlo a la vida en breve y que nos demuestren así que incluso en el mundo del cómic a todos nos llega la hora...

Por si alguien quiere jugar a intentar saberlo.... el personaje que ha muerto sufrió hace muy poco de una extraña dicotomía en el mundo del celuliode... ¿sabéís quién es?



Solo diré Descanse en Paz....

3 ISRAEL - IIIer DIA: DE CUANDO INFRUCTUOSAMENTE INTENTÉ PESCAR TRUCHAS EN EL MAR MUERTO


Antes de que empecéis a leer debéis tener presente que éste fue el día "menos turístico" de los tres, y es que salvando la visita al Mar Muerto, el resto de los lugares visitados tenían más bien poco interés para quien no vaya de peregrinación (aunque la posibilidad de ver el paisaje desde lo alto de la montaña de las tentaciones, a la que se accede en teleférico es factible que merezca bastante la pena, aunque nosotros no lo hicimos principalmente por falta de tiempo)

Montaña de las tentaciones
 
En nuestro tercer día de viaje, que marcó el "ecuador" de nuestra aventurilla israelí, tras desayunar por última vez en Tiberíades, dejamos el hotel para aventurarnos en el día en el que más horas pasamos en la carretera (ya que las distancias de un punto a otro son considerables). En nuestro camino a Jericó, que era nuestro primer destino, hicimos una parada técnica para que la peoplelotzi desestresara la vejiga en un chiringo de carretera en el que había un camello, con el que, a cambio de un euro a su cuidador, pudimos hacernos unas foticos y unos cuantos se subieron en la joroba del bicho -un servidor se quedó con las ganas porque había que montarse de dos en dos y la wombat esteparia de mi hermana se negaba en rotundo-


Tras hacer el mónguer en el chiringo, nos montamos en el bus y tras un rato considerable llegamos a la anteriormente citada Jericó, que es la ciudad más antigua del mundo y una de las que da más miedo con diferencia, tanto por el control fronterizo que hay a la entrada, como por la gente con metralletas del control y por la ciudad en sí y la pinta de sus habitantes -en serio, acojona y mucho-. Sin bajarnos del bus y tras situarnos al lado de un árbol, nos comentó el fraile que se trataba de un sicómoro, que para quien no lo sepa es al que se subió el pequeño Zaqueo para poder ver a Jesús.

el sicómoro

De allí y dentro de la misma Jericó -aunque en las afueras de la ciudad-, nos dirigimos a la montaña de las tentaciones, donde supuestamente fue tentado tres veces Jesús. Tras ser abordados por un grupo de Y-Voy-A-La-Ruina Escurridizo que no vendían pastelillos y salchichas de Ankh-Morpork, pero sí colgantes, pulseras, anillos y baratijas varias, fuimos a Qumrán, desde donde se veía el Mar Muerto en el horizonte (de hecho, la primera foto del post está tomada desde allí); tras ponernos un vídeo nos enteramos que en las cuevas y grutas que hay en la ladera de una montaña de este lugar, fue donde se encontraron los Manuscritos del Mar Muerto  gracias a los que Seele empezó con su plan de... wait!
 
Qumrán y detalle de sus cuevas
 
Tras realizar unas cuantas fotos, estar a punto de caer por un barranco y realizar las oportunas compras (principalmente las mujeres fueron las que compraron cremitas, ya que las de allí tienen bastante fama y desde España nos habían recomendado su compra -en concreto las de la casa Ahava-, aunque un par de días más tarde encontramos las mismas cremas en una farmacia de Jerusalén casi a la mitad de precio), comimos para ir a continuación y a riesgo de sufrir un corte de digestión al famoso y multimentado Mar -para el dudoso caso de que alguien no lo sepa, el Mar Muerto es la masa de agua sobre la faz de la tierra que tiene de forma natural mayor concentración de sal-. Al llegar nos metimos en unos vestuarios que olían a una mezcla entre perrillo muerto, sudor rancio y pies que echaba para atrás y tras ponernos el bañador y tras recibir las oportunas advertencias -no se debe estar más de 20 minutos en el agua, al salir hay que aclararse BIEN, no debe entrarte agua en los ojos, etc.- algunos optaron por meter el cuerpo entero, otros metimos los pies y otros se quedaron en la arena haciendo fotos. Por mi parte me llevé una pequeña decepción, ya que según me lo había pintado, me imaginaba que adentrarse en el agua iba a resultar prácticamente imposible, cuando la realidad es que si bien uno flota muy fácilmente, quedarse de pie, si no se resbala con el barro del fondo, no es en absoluto complicado. 

 
El Mar Muerto. En la orilla podéis ver a un par de personas echándose barro, que según dicen es muy beneficioso para la piel, aunque a mí me parece una guarrada templaria

Tras los baños, y tras ver como los que se metieron se huntaban de lodo, nos adecentamos vía ducha, para retornar a Jericó, donde ese día tocaba la celebración de los oficios para a continuación ponernos en ruta hacia Jerusalén, de la que ese primer día no vi absolutamente nada, ya que cuando llegamos al hotel era de noche.

lunes, 24 de enero de 2011

5 ISRAEL - IIdo DÍA: DE CUANDO AL NO PODER CAMINAR SOBRE LAS AGUAS, LAS AGUAS CAMINARON SOBRE MÍ


 Monte de las Bienaventuranzas

Tras el reventón del día anterior y tras ver salir el Sol por el lago Tiberíades, nos dirigimos al Monte de las Bienaventuranzas, un sitio que religiosamente es relevante al ser el lugar en el que Jesús transmitió las bienaventuranzas y turísticamente es la pasada al contar con una iglesia muy bonita, unos jardines preciosos y unas vistas privilegiadas. Esa mañana se celebraron allí los oficios y tras echarnos unas fotillos y ver el templo, partimos camino del Mar de Galilea.

Vistas desde el Monte de las Bienaventuranzas

Interior de la iglesia de las Bienaventuranzas (fijáos que en las cristaleras están escritas las bienaventuranzas y aunque no se vean, en el suelo están las siete virtudes)

En el trayecto nuestro fraile-guía nos informó que el Mar de Galilea, también conocido como Lago de Genesaret o Lago Tiberíades, tiene la peculiaridad de que a pesar de tener oleaje, su agua es dulce (por lo que realmente no es un mar); asímismo nos recordó que este lugar es para nosotros relevante porque aquí fue donde Jesús caminó sobre las aguas -por mucha alergia religiosa que tengáis, no creo que nada de lo que aquí diga os suene a chino esperántico, porque es más o menos de conocimiento general de todos modos, en caso de no tener ni idea de qué es eso de un hombre andando sobre las aguas o sobre cualquier otra cosillas de índole religiosa que plasme en estos post, en los comentarios podéis dejar vuestras preguntas que con gusto y en base a mi conocimiento responderé con gusto-. En el lago, y tal y como teníamos previsto, pillamos una barcaza que nos dió un voltio que a mitad de trayecto se vió truncado por culpa de una tormenta que curiosamente amainó al poco de pisar tierra y encontrar refugio en un comercio en el que tras secarnos, aproveché para comprar las postales que tenía encargadas para la peoplelotzi mientras los demás aprovechaban para calentarse el cuerpo con unos cafelotes y unas chocolatinas.

Interior de la iglesia del primado de Pedro, con la piedra en la que comió Jesús con sus discípulos después de resucitar

Tras quedarnos sequitos nos dirigimos a Tabgha, que es el lugar de la multiplicación de los panes y los peces; allí recibimos las oportunas explicaciones del significado de las cantidades de panes y peces y después de darnos una vuelta, fuimos al primado de Pedro, donde está una iglesia en la que nos encontramos la piedra sobre la que Jesús comió con sus discípulos tras resucitar, la tercera vez que se les apareció a los discípulos.

 Primado de Pedro
Sinagoga de Cafarnaún
Una vez visto el primado, tocaba conocer la casa de Pedro. Bueno, conocer, conocer, no la conocimos mucho porque de la casa original quedan las ruinas de la estructura del edificio que están debajo de una iglesia con forma de platillo volante, a la que no pudimos acceder por encontrarse cerrada . Eso sí, justo a la izquierda de la casa están las ruinas de Cafarnaún (que es el pueblo donde moraba el primer Papa), donde el edificio mejor conservado es una antigua sinagoga de tamaño respetable.

Entrada a Cafarnaún
Las ruinas de Cafarnaún y la iglesia-platillo volante 

Entre unas visitillas y otras se nos hizo las 12:30, siendo hora de irse a comer; y aunque os dije en mi post anterior que no volvería a comentaros nada de la comida, en esta ocasión merece la pena destacar que si váis a Israel en el plan en el que fui yo, probablemente el día que os den la vuelta en la embarcación por el lago os lleven a comer a un restaurante en el que os darán a elegir entre comer cuatro trocitos de pollo con una cantidad inhumana de especias acompañado de patatas fritas, o un pez llamado pescado de san Pedro que se pesca en el mismo lago, el cual os servirán frito, está plagado de raspas y lo sirven con una pinta tan lamentable quita el hambre, aunque quien lo probó dijo que no estaba mal -de entrantes os pondrán lo que ponen siempre: humus, pan de pita, ensaladas variadas y unas salsas para el pan- . La razón por la que hago hincapié en el menú es porque ese escueto menú que os dejará con la sensación de no haber comido, os saldrá por más de 30 euracos, eso sí, incluyendo el refresco -cabe mencionar que ésta fue la comida más cara con diferencia de todo el viaje-. Mi consejo: el día que vayáis al lago preparad unos bocatas en el hotel con pan de pita del desayuno, que comeréis mejor.

Foto del restaurante en el que se recomienda no comer a no ser que se tenga especial interés en probar el pescado


Con el estómago más vacio que lleno, pero en mi caso, con ausencia de hambre, retomamos la ruta y lo primero que tocaba era ir al río Jordán (os recuerdo que en este río fue donde Juan el bautista bautizó a Jesús). Allí, tras pasar por una tienda, pudimos ver a muchísima gente con vestiditos blancos que según nos informó nuestro fraile, se vestían así para meterse en el río y "recordar el bautismo", y no digo rebautizar porque los que por allí había ya había sido bautizados y una persona no puede ser bautizada dos veces. Después de que el Pater nos pusiera un poco de agua del Jordán en la frente de forma individual y hacer unas compras, volvimos al autobús, que nos llevó a la que sería nuestra última parada del día: el Monte Tabor.

 
 Bautismos en el Jordán

Del Monte Tabor, que es conocido por ser el lugar de la transfiguración de Jesús poco puedo comentar aparte de que la iglesia está en lo alto de una montaña, que me pareció más bonita por dentro que por fuera y que para subir tuvimos que esperar cerca de media hora, ya que la única forma de subir es o bien a través de mini-autobuses que se cogen en la falda del Monte y te dejan a unos metros de la iglesia, que tienen el inconveniente que para cogerlos hay que hacer mucha cola, o bien con un turismo del que nosotros carecíamos, o bien a pie (lo que en nuestro estaba descartado, entre otros muchos motivos porque con nosotros iba una mujer embarazada y porque en bus se tardaba de cinco a diez minutos en subir a la cima, mientras que andando nos dijeron unos que se tardaba unos tres cuartos de hora, pero nosotros calculamos que realmente tardaríamos cerca de dos horas en subir y teniendo presente que si algo no nos ha sobrado en este viaje ha sido tiempo, la propuesta cayó por su propio peso). Tras realizar la oportuna visita al templo, y al ver que un grupo enorme de nigerianos iban a coger los mini-autobuses y ante la perspectiva de esperar a que los cinco vehículos que había bajaran a tantísima gente, que hacía un frío tremenduno y que estaba oscureciendo, no nos lo tuvimos que pensar dos veces y empezamos a correr en modo berserk, ante lo que los africanos debieron sentirse retados porque al dilucidar nuestro objetivo, echaron a correr, protagonizando así uno de los momentos más tragicómicos del viaje (y digo tragicómico porque cuando uno va corriendo y echa la vista atrás para ver por dónde va la gente y se encuentra con cerca de 50 africanos pisándole los talones, el sentimiento de acojone sale inevitablemente a flote)

Interior de la iglesia del Monte Tabor
Exterior del templo

Tras tener que esperar a la líder del grupo, a su hermana y al fraile, que habían optado por recorrer el trecho andando; eso sí, les esperamos sentados y calentitos en nuestro autobús, volvimos al hotel, donde tras una cenita decente, una ducha reconstituyente y unas cuantas partidas de cartas, nos dejamos caer rendidos en la cama a esperar al tercer día de viaje, en el que dejaríamos nuestro hotel para irnos al de Jerusalén.

P.D.: Aunque pueda parecer lo contrario, todo lo que visitamos esa mañana estaba muy cerca y de un sitio a otro no distaba más de cinco minutos en autobús y en algunos casos, como del Primado a la casa, ni eso.
P.D.2: Sé que se me ha ido un poco la cabeza subiendo fotos, pero soy de los que piensan que una imagen vale más que mil palabras.

viernes, 21 de enero de 2011

5 ISRAEL - Ier DIA: DE CUANDO DESCUBRÍ LOS MANJARES DE LA TIERRA Y MI INTESTINO LLORÓ DURANTE UNA SEMANA

Lugares visitados: Tel Aviv, Haifa, San Juan de Acre, Nazaret, Canaán y Tiberíades

Debéis saber, antes de empezar a leer este post y los que le sucederán, que en Israel, a pesar de hacer algo de turismo, no fui realmente en plan turista sino de peregrinación con mi familia y otra familia amiga nuestra (así pues, que no os extrañe que mi guía fuera un fraile franciscano, ni que nos dedicáramos prácticamente en exclusiva a visitar lugares de culto cristiano remarco en especial lo del culto cristiano, concretamente el católico, para evitar quejas y comentarios poochies. Recordad que ésto es un blog personal y no una guía de viajes)

He de confesaros que al aterrizar el avión en Jerusalén más que emocionado estaba... inquieto a la par que nervioso y somnoliento; y es que tras la charla que nos dieron en la agencia de viajes una semana antes de irnos, en la que entre otras muchas cosas remarcaron que la entrada y salida a Israel y concretamente el control de frontera del aeropuerto es, junto al examen prostático, uno de los momentos más tensos en la vida de cualquier ser humano de sexo masculino; un servidor iba preparado a que le hicieran un interrogatorio en toda regla de esos tan típicos de las pelis cutres de antena 3, le cachearan y le obligaran a mostrar sus gallumbos de dinosaurios a la peoplelotzi. Y tal vez se debiera a que eran las 5:06 de la madrugada, o porque (siendo ésto lo más probable) la información que nos habían facilitado tendía a la hiperexageración, pero en aproximadamente un cuarto de hora habíamos sellado los pasaportes, pasado el control, pillado las maletas y encontrado al mozo que nos debía recibir en el aeropuerto, el cual muy amablemente nos presentó a nuestro buen chófer y al fraile que sería nuestro guía a lo largo de la semana.


Tras adecentarnos un poquito en el servicio del aeropuerto, empezamos nuestra ruta con dos horas de sueño algunos y otros ni eso, y con la conciencia de que el día se presentaba durísimo, vimos amanecer en Israel por primera vez mientras nuestro bus se dirigía a Tel Aviv y las explicaciones del Pater se perdían en los brazos de Morfeo. Cerca de media hora más tarde llegamos a Jaffa, un distrito de Tel Aviv en el que descubrimos que en ocasiones las advertencias se quedan cortas y conocimos de primera mano el horror al entrar en un feto de restaurante al que nos llevó el conductor donde nos pusieron entre otras muchas cosas patatas fritas, algo parecido a pizzas pero de pinta extraña y muy especiadas, pan de pita, un mar de ajo con algo de tomate, dulces rarunos que sabían a canela -era lo único medianamtene pasable- y lo peor de todo: EL HUMUS (que no digo yo que no esté bueno, pero el que nos pusieron olía a perruno y lo peor de todo es que no eran ni las 6:00 de la mañana). Eso sí, como todo buen desayuno que se precie acompañamos tan suculento manjar de algo que podría pasar por colacao y que me produjo una jodienda intestinal grave, y para las cafeinómanas, pusieron un café con posos con una pinta deleznable. En resúmen: un desayuno que haría potar a una cabra.


Con el estómago revuelto volvimos al bus para poner rumbo a Haifa, ciudad típicamente costera del país en la que teníamos que visitar el Monte Carmelo y por insistencia del grupo, conseguimos meternos en los jardines Bahá'í (son los de la foto superior). Tras echarnos unas cuantas fotos y disfrutar de las vistas, nos fuimos a San Juan de Acre, una ciudad que conserva muchos elementos de la época de los cruzados y que no pudimos ver todo lo que quisimos porque de buenas a primeras empezó a caer una tromba de agua y nos vimos obligados a emprender la vuelta al vehículo corriendo (ya que los paraguas, como no podía ser de otra forma, estaban en las maletas y aún no habíamos tenido oportunidad de abrirlas)


Tras ver Acre, teníamos que volver a Haifa a comer (ya que cuando terminamos la visita eran cerca de las 12:30, que es la hora a la que por allí se empieza a pensar en sentarse a la mesa), pero por culpa del tráfico nos vimos obligados a cambiar el rumbo e ir directamente a Nazaret, donde comimos algo decente (sopa de verduras, pasta y carne), y nos dirigimos a ver la Basílica de la Anunciación, que es el lugar en el que a la virgen María se le apareció el arcángel Gabriel para darle la buena nueva. Tras la celebración de los oficios, visitamos las distintas partes de la iglesia y nos enseñaron el taller de carpintería de san José, que es un edificio que se encuentra a unos 50 metros de la Anunciación y que queda un poco relegado a un segundo plano ante la majestuosidad del citado templo.


Tras las visitillas varias, el paseo por Nazaret y tras sufrir la primera de las consecuencias del desayuno lamentable en forma de cólico, nos encaminamos a Canaán, donde los matrimonios de nuestro grupo renovaron sus nupcias para a continuación dirigirnos por fin a Tiberíades, ciudad en la estaba nuestro hotel -el cual, por cierto, nos habían pintado como lamentable y para ser sinceros estaba bastante bien-. Ya en el hotel tocaba duchita y cena, hubo quien en un ataque de enajenación mental se quedó jugando a las cartas, mientras los viejos de espíritu optamos por irnos al catre a velocidad terminal, ya que al cansancio acumulado, se le sumaba que al día siguiente nuestro despertador sonaría a las 7:00. Si os estáis preguntando a la hora a la que se cena, por allí el horario normal es de 18:30-20:00, ya que las 18:00 empiezan a cerrar los sitios.

 

P.D.: El idioma oficial de Israel es el hebreo, pero por allí TODO el mundo habla inglés y con un conocimiento medio del idioma, es factible defenderse por allí.
P.D.2: La moneda del país es el Shekel, que cuando fui allí estaba a un 4,60 shekel = 1 €; pero por allí y salvo en bazares, mercadillos y tiendas pequeñas aceptan los billetes de euro sin problema (eso sí, el cambio lo dan en moneda de allí)
P.D.3: El resto de la semana que pasé en Israel comimos más o menos bien (salvo el día que fuimos a Belén, que un servidor no comió)
 

Blog del ciervo ermitaño Copyright © 2011 - |- Template created by O Pregador - |- Powered by Blogger Templates