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domingo 11 de diciembre de 2011

El fin de la infancia, de Arthur C. Clarke

Reinhold no se sintió apenado porque el trabajo de toda una vida se le derrumbase de pronto. Había luchado para que el hombre llegase a las estrellas, y ahora, en el instante del triunfo, las estrellas -las apartadas e indiferentes estrellas- venían a él. En ese instante la historia suspendía su aliento, y el presente se abría en dos separándose del pasado como un témpano que se desprende de los fríos acantilados paternos y se lanza al mar, a navegar en solitario y orgulloso. Todo lo obtenido en las eras del pasado no era nada ahora. En el cerebro de Reinhold sonaban y resonaban los ecos de un único pensamiento: la raza humana ya no estaba sola.
Sir Arthur C. Clarke (1917-2008) es uno de los más brillantes escritores del género de ciencia ficción. Coetáneo de Isaac Asimov (se cuentan anécdotas de su peculiar relación que quizás relate en un futuro post), entre sus novelas destacan 2001: Una odisea del espacio, Fuentes del paraíso, o esta que nos ocupa, El fin de la infancia.

¿Os gusta mi camisa?

El fin de la infancia tiene como preámbulo la carrera espacial desatada entre Estados Unidos y Rusia en plena Guerra Fría. Justo cuando Rusia se dispone a lanzar su primer cohete al espacio, una nave extraterrestre aparece en los cielos. La carrera ha terminado, y ellos han llegado primero. Los extraterrestres parlamentan con un responsable de la ONU y comunican a la humanidad que se presentarán físicamente ante ellos dentro de 50 años, momento en el que el ser humano estará mentalmente preparado para el encuentro.

La novela plantea el encuentro de la humanidad con seres extraterrestres desde un punto de vista muy humanista y existencialista, alejado totalmente de lo que nos viene a la cabeza en una novela cuya sinopsis contiene las palabras “invasión extraterrestre”. Aquí se cuestiona nuestro propio concepto de humanismo, se plantea la cuestión de que quizás haya llegado el momento de evolucionar como raza y ser algo más. Porque no estamos ante una novela que sólo entretiene (algo que consigue con creces) sino que El fin de la infancia también invita a la reflexión. De hecho el propio título le va como anillo al dedo a la novela.

Cada uno decidirá si el desarrollo de la historia es buena o mala para el ser humano, si los extraterrestres han venido a ayudarnos o simplemente a hacer lo que ellos creen conveniente hacer, o si el inesperado final es justo o necesario, pero sí es cierto que al terminar la novela lo que nos queda es una sensación de gran tristeza.

Y también la sensación de haber leído una obra redonda, muy recomendable incluso para los no iniciados en esto de la ciencia ficción.

NOTA: 9/10

¡¡¡Biberóoooooooooooon!!!

3 berridos:

Gon dijo...

Este es uno de esos libros que siempre se ven en las librerías en la sección de ciencia ficción para que se vea bien. Lo cojo, le doy la vuelta, leo lo que pone, abro al azar un página y cotilleo, y vuelvo a dejarlo donde estaba. Quizás algún día se venga conmigo a casa...

Geber dijo...

Pues yo lo leí hace más de treinta años. Me lo prestó un amigo (era de su hermano) y me gustó. Durante años lo busqué sin encontrarlo, ya me había olvidado de él.

sokomizer dijo...

@Geber, después de leer tu comentario (¡hace más de treinta años!) no he podido evitar pensar cómo de poco diferente debe haber sido tu experiencia al leerlo comparada con la mía al hacerlo hace poco más de cuatro años.
Y es que salvo un par de detalles que sí rechinan con el paso del tiempo, como por ejemplo el uso de carrete fotográfico en un futuro dentro de 100 años.. el conjunto de la obra sigue siendo totalmente verosímil.